En los últimos años, la demanda de Medicina Estética ha experimentado un aumento notable, tanto en
cuanto al número de pacientes como en el de los profesionales que se dedican a ello. De hecho, ya
existen formaciones superiores, como másteres, que ofrecen una formación específica para el área
médico-estética a los que solo pueden acceder, por supuesto, profesionales médicos. La gran demanda
de estos servicios por parte de la población ha generado también el crecimiento del intrusismo en el
sector.

El intrusismo en Medicina Estética es un problema que puede llegar a suponer un riesgo para la salud de
los pacientes y carecen de cualquier garantía sobre los resultados obtenidos. Se produce en centros no
autorizados y por personas que no cuentan con la certificación de médico colegiado.
Los pacientes tienen que saber que los centros deben de cumplir con una serie de requisitos sanitarios,
al igual que los productos que se utilizan son en realidad medicamentos o productos sanitarios que han
de contar con todas las certificaciones pertinentes, explican desde la SEME. Asimismo, Petra Vega,
presidenta de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), afirma que la Medicina Estética tiene
que ser segura, ya que no estamos hablando de un servicio corriente, sino de uno médico-sanitario. Por
ello, aconsejan huir de cualquier tratamiento médico-estético cuyo precio pueda parecer
exageradamente económico.

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